Arrecia el viento,
penetra el frìo mis entrañas
mientras arropo mi cuerpo...
pero el alma sigue congelada.

Negra la noche,
ni la inmensa luna plateada
que raja la oscuridad,
trae un  átomo de luz, o calma.-

Viaja la psiquis,
busca en el confìn de mi memoria
tan solo un recuerdo de ti,
dibuja el tiempo, pero no hay nada.

Todo ha muerto en mi,
desde los nuevos brotes de ilusiones
que alimentaban mi razòn de ser,
hasta la sinrazòn de la substancia.

Ahora soy...sólo yo,
con este oscuro frìo que no calma,
con la angustia de un amor que fue
y que insistente, el viento, me taladra.

Sòlo yo... en los retales de mi alma
.-

Sergio G. Fiorotto.-